El resultado de las elecciones presidenciales de dos mil seis fue un fraude patrocinado por la oligarquía mexicana para impedir que Andrés Manuel López Obrador llegara a la Presidencia de México e interrumpiera el curso del Tratado de Libre Comercio. Según dijeron los sicarios mediáticos, el triunfo de Felipe Calderón del PAN sobre AMLO fue de 0.56 por ciento. Vicente Fox traicionó a la democracia cuando utilizó los poderes de La República para desaforar al político tabasqueño e impedir fuera candidato presidencial. Le salió el tiro por la culata: la popularidad del “peje” subió como espuma en lavadero. Participé con un grupo de amigos documentalistas en las elecciones del 2006 en las campañas a diputado federal de Jesús Ruiz Uribe y para senador de Jaime Martínez Veloz. Hicimos spots y documentales. Viajando por los municipios de Baja California se sentía la esperanza de que hubiera un cambio político real en nuestro país: lo de Fox se descubrió como engaño porque utilizó la presidencia contra el tabasqueño. En respuesta al fraude, que fue un Golpe de Estado, AMLO convocó a un plantón desde Reforma al Zócalo y a manifestaciones para exigir se limpiara, institucionalmente, el resultado de la elección. Durante el plantón, vía internet escuchaba los discursos pronunciados en la asamblea diaria desde el corazón político de México. Miles nos sumamos a la batalla mediática con las herramientas del momento: correos electrónicos, blogs y el YouTube. A nivel nacional, la resistencia se articuló mediante el blog, El Sendero del Peje. Tenía un grabador de DVD y registré horas de discursos, ceremonias, actos políticos y noticieros. Mi primer video en YouTube fue un corte, pega y reordena a una entrevista de Joaquín López Dóriga al supuesto Presidente en el noticiero nocturno de Televisa. Contribuí a las batallas semióticas contra el fraude con video parodias a la clase política encabezada por El pelele, El Usurpador o El espurio de Felipe Calderón. El Sendero del Peje publicó mis videos y de ahí las tomaban otros blogs de La Resistencia Civil Creativa. Las semanas álgidas y combativas terminaron con el juicio del Tribunal Electoral, que, cínicos, aceptaron el fraude, pero no como potencia necesaria para anular las elecciones. Nos costó carísimo. Felipe Calderón, al inició de su mandato, lanzó una guerra contra el pueblo, diciendo fue contra el “narco”. Sacó el ejército a las calles, desató la muerte y corrió la sangre por todos los rincones de México. Por eso dolió tanto perder esa batalla por 0.56 por ciento.

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